«Kid Ermitaño» vs. «Erizo Letal»

Cuento, por Rosa Vanessa Otero

Ilustración de Mechi Zérbola

Esta es la verdadera y fiel historia de cómo dos terribles rivales, «Kid Ermitaño» y «Erizo Letal», resolvieron un gran problema de vivienda. O de cómo una Anémona por fin consiguió comida a cambio de un sombrero. Y de qué hábil manera un Pelícano promotor de lucha libre cambió de entretenimiento. Pero, sobre todo, ésta es una historia de supervivencia. Es decir, de amistad).

Problema 1

(Calle Manglar esquina Salitre, barrio El Marullo: casa pequeña pero bien conservada, sin filtraciones ni grietas, excelente como primera propiedad. Pero el dueño actual se resiste a salir).

Ermitaño piensa:

Llegó el momento de cambiar de casa. Otra vez. Ya no quepo en esta caracola. He crecido demasiado para seguir unido a ella. Antes cabía muy bien, pero ahora me resulta estrecha. Salir no es el problema. El problema no es tampoco que le tenga cariño. Aquí he sido tan feliz como una sardina a la que nunca han metido en una lata, pero estoy acostumbrado a la separación. Me he mudado ya seis veces. Conozco la experiencia de empezar de nuevo. Y, técnicamente, manejo muy bien el procedimiento:

¿Es usted un cangrejo ermitaño y necesita cambiar de caracola?

Bébase toda el agua marina que pueda, hínchese como un pez globo

y rompa esa cubierta inservible. Salga por otra, luche y venza,

quedan pocas mansiones en Caracolsur.

El problema es la competencia. Luchar con otro ermitaño por una nueva caracola. La última vez casi muero destrozado por un ejemplar que tenía habilidades de guerrillero japonés.  A mi edad, es muy difícil y complicado llegar primero. Luchar es peligroso. Cuando salgo de casa me siento desnudo, soy casi tan blando y frágil como una larva, me quedo indefenso e inseguro, necesito encontrar cuanto antes mi refugio. Estoy asustado. Pero tengo que salir, aquí no quepo, y quedan pocas mansiones en Caracolsur.

Problema 2

(Preciosa mansión en Calle Arenas, esquina Cocotero, Urbanización Caracolsur. Blanca por fuera, rosada por dentro, con un suave brillo nacarado, espaciosa. Excelente evolución para Ermitaño. Pero está ocupada por un erizo hembra).

Piensa Erizo:

¿Cómo saldré de aquí? No sé cuánto tiempo llevo atascada en esta caracola. Ni siquiera recuerdo cómo me quedé pillada. Si no logro estar cerca del agua, moriré. Pero no logro moverme, de nada me valen aquí mis púas ni mi veneno. Tal vez podría romper esta cárcel con mis dientes, y caminar hacia el arrecife. Pero me tomaría tanto tiempo hacerlo, que antes de que el sol se ponga, quedaré rostizada. Y lo peor es que abandonaré este mundo sin depositar antes mis huevos. No poder salir es el problema.

Problema 3

(Avenida Arrecife, ruta de trasbordo de Coral a Profundidades. Pasajera que espera, desespera).

Anémona piensa y repiensa:

A estas horas tendría que haber pasado por aquí un taxi-bar. El problema es esperar, hambrienta, el transporte. Cada vez se ven menos los taxistas ermitaños por aquí. Con lo serviciales que son. Te llevan a cualquier parte por un pequeño precio: servirles de sombrero. Sí, parece ridículo, pero para ellos es la diferencia entre la vida y la muerte. Ya he salvado a unos cuantos solamente con ser su pasajera. No sé cómo nos vemos cuando viajo sobre ellos, pero todo parece indicar que un ermitaño con una anémona por sombrero es un monstruo aterrador al que nadie quiere enfrentar. Y ellos lo agradecen llevándome a donde quiero y dejándome comer gratis de lo que les sobra. Pero nadie pasa por aquí, ese es el problema.

Problema 4

(En Cartelera: Hoy se enfrentan cara a cara, por una vivienda digna, «Kid Ermitaño» y «Erizo Letal». Cortesía de Pelícano Sports Promotions and Real Estate, Inc.).

Pelícano anuncia a las islas:

Señoras y señores, atención, «Kid Ermitaño» rompió su sexta caracola y va por la séptima. Hasta ahora, ha salido invicto en todos sus combates. Pero esta vez lo espera un contrincante inesperado… una criatura formidable y peluda que vino directamente del arrecife vecino a invadir la última mansión disponible en Caracolsur. No, esta vez no se trata de un igual. El enemigo es totalmente distinto. Ostenta filosas púas y un poderoso veneno capaz de paralizar al cangrejo ermitaño y convertirlo en estatua de sal, si este se descuida. En cartelera, hoy les presentamos la terrible y sangrienta lucha entre «KidErmitaño» y «Erizo Letal». El ganador se queda con la mansión, y al perdedor me lo como yo. ¡Que se encrespen las coronas de las palmas y aplaudan las almejas, empieza la lucha cuerpo a cuerpooooo…!

Primer round

«Kid Ermitaño» piensa:

El problema no es salir. Ya estoy fuera. Pero no doy un paso. El problema sigue siendo la competencia. Ese feo animal que ocupa mi próxima caracola está colocado justo en medio de ella. Si intento meterme para sacarlo por la fuerza, seguramente hundirá sus púas en mi tierna piel y será mi fin, moriré envenenado. Nada hay en el procedimiento que indique luchas contra erizos invasores de conchas. ¿Porqué ese ser malvado no permaneció en el arrecife? ¿Por qué no permaneció pegado a una roca? ¿Por qué me quitó mi sitio? Ya estoy muy viejo para luchar de esta manera.

Piensa «Erizo Letal»:

El problema no es que esté aquí dentro. El problema es de qué manera salir. Lo he intentado varias veces y he perdido varias púas. Sin mis púas quedo indefensa. Y ahora, para colmo, está ese animal feroz allá afuera, mirándome con odio. Si supiera que estoy aquí por equivocación, que nunca quise ocupar su casa, que en realidad quiero salir, salir, volver cerca del agua. Pero sigo atrapada, y ni siquiera he logrado hacer rodar esta caracola hasta la orilla. Tengo sed. Si no muero acabada por ese cangrejo ermitaño, moriré de calor, sin haber depositado mis huevos.

Pelícano narra sobrevolando:

¡Guaac! Los contrincantes se estudian, se miran desde la oscuridad de sus rincones, pero no hacen ningún movimiento. Venga, venga, luchadores, queremos ver acción. «Kid Ermitaño» tiene sus pinzas y su experiencia. «Erizo Letal», sus púas y su veneno. ¡Ataquen, ataquen, ataquen! ¡Vengan todos, hagan sus apuestas!

Segundo round

(Sin dar un paso, los contrincantes llegan a la segunda ronda de la lucha. Los rodea un enjambre de criaturas curiosas. Los que están con Erizo se encuentran a la derecha. Los que van con Ermitaño, a la izquierda. Los ni fu ni fa se pierden entre la multitud. Algunos seres un poco más sensibles les dan la espalda para no mirar. Un gran silencio detiene el tiempo. El viento y las aguas también están detenidos. Entonces, unas vocecillas tímidas interrumpen el suspenso).

Los luchadores suplican:

¡¡¡Sálvame!!!, no quiero pelear.

Pelícano protesta:

¿Guaac? Un rival no salva a su rival. Dos rivales no se ayudan. No me arruinen la cartelera. El procedimiento dice que ahora deben disputarse esa caracola con sus vidas. El más fuerte gana, el débil muere, y yo me encargo de las sobras. Es lo que el público desea. Por eso estamos todos aquí.

Tercer round

(El sol quema, el tiempo está otra vez corriendo, como corren el agua y el viento. Es una cuestión de supervivencia, no de enemistad).

«Kid Ermitaño» le confiesa a «Erizo Letal»:

Tengo miedo de luchar contra ti, «Erizo Letal». Ya estoy muy viejo. No soy ningún «kid». Sólo quiero ocupar mi última casa para pasar allí una feliz ancianidad. Volvería a las profundidades para conseguir a tiempo alguna anémona que quiera ser mi pasajera. Ella me serviría de sombrero protector contra mis depredadores marinos, y yo la alimentaría.

Erizo le confiesa a Ermitaño:

Yo también tengo miedo de ti. No soy letal. Pero, de todos modos, no puedo salir. ¿No ves que estoy atascada? Hace tiempo hubiera dejado tu casa. Para mí, este sitio se convertirá en una tumba si no logro volver al agua a depositar mis huevos. Pertenezco al arrecife, y allá quisiera estar, ay, si pudiera volver.

Ermitaño:

Esto es un problema. Yo quiero entrar, tú quieres salir… pero ninguno puede hacer lo que quiere.

Erizo:

Si intentas sacarme, me lastimarás y te lasti- maré. Y ninguno de los dos sobrevivirá. Ese es el problema.

Ermitaño:

…A menos que empuje la caracola hasta el mar. Será la primera vez que me lance desnudo a las aguas, sin mi casa, que es mi escudo. Una vez en el agua, tú podrás salir de la caracola sin problemas. Pero antes de irte al arrecife, montarás sobre ella para que yo no la pierda,  y pueda entrar en ella también sin dificultad. Cuando ocupe la caracola te llevaré a toda prisa al arrecife, depositarás tus huevos en el coral y conduciré adonde está mi anémona-sombrero antes de que algún depredador me vea.

Erizo:

¿Te arriesgarías así por un erizo?

Ermitaño:

¿Y tú, confiarías así en un cangrejo ermitaño?

Problema cero

(Increíble, pero cierto. Los dos luchadores abandonan juntos el ring. Por causas ajenas a la voluntad del promotor de pleitos por vivienda, queda así cancelada la cartelera. Ya no hay lucha libre, sino una carrera contra el tiempo).

Pelícano:

No se la pierdan, vengan, vengan, es el nuevo entretenimiento de Pelícano Sports Promotions & Real Estate, Inc. en Caracolsur. Carreras de relevo por la vida. Nada gano, la narro como la veo. Allá va Ermitaño desnudo empujando la caracola habitada por Erizo. Caracola sube a una ola, sale Erizo y cabalga a Caracola. Ermitaño nada y alcanza a Caracola. No sé si Ermitaño carga a Caracola o si Caracola cabalga a Ermitaño. Ermitaño empuja a Erizo para que alcance el arrecife. Erizo deposita sus huevos en el coral y completa así su carrera. Pero esto no termina, se une Anémona al relevo. Ermitaño la saluda y se la coloca como sombrero. Se ven los dos muy alegres y feos. E inician Anémona y Ermitaño el tramo submarino del evento y no sé dónde termina este último tramo porque ya no los veo… Qué espectáculo,

¡Guaaac!, traído a ustedes gracias a Pelícano Sports Promotions & Real Estate, Inc.

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Este cuento forma parte de la colección Marejadas, Cuentos de Pleamar y Bajamar, (Babidú-bú Libros, Sevilla: 2020). Son 16 historias y nueve ilustraciones. La imagen en la cabecera es del cuento “Plena de Calamar y Medusa”. El libro está ilustrado por la artista Argentina, Mechi Zérbola. (@mechi_zerbola en Instagram). | Puede pulsar sobre las palabras *en rojo* para acceder a los enlaces correspondientes.

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Rosa Vanessa Otero fue Premio Nacional del Ateneo Puertorriqueño en dos ocasiones consecutivas por los poemarios La vocal encinta (2000) y Encarnaciones (2002). En 2011 obtuvo el Premio Nacional de Literatura del Instituto de Cultura Puertorriqueña por el poemario To muddy death, publicado en 2013. Rosa Vanessa es editora profesional y conduce el programa radial de poesía Alapoesía por Radio Universidad.

La escritora Rosa Vanessa Otero.

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