Variante XXI

En sala, se encontró con que su paciente era una niña. Ya le habían suministrado los líquidos e instalado las máquinas. Y comenzó. “Escarpelo”. “Pinzas”. “Hilo”. Todo le llegaba al instante. Sudaba. “El corazón, doctor”, oyó. Vamos, responde, murmuraba mientras con su mano oprimía y soltaba, oprimía y soltaba, oprimía y soltaba al pequeño corazón. ¡Reacciona! ¡Reacciona! ¡¡Por Dios, reacciona!! Y por varios minutos el equipo que lo asistía observó cómo insistía en aquel masaje aun cuando el agudo chillido del monitor se prolongaba. Continue reading Variante XXI